A Nova Democracia nº 212, Editorial: Los yanquis incluyen Brasil en su plan de invasión a Venezuela

Tenemos sobradas razones para desconfiar y especular sobre los motivos de tantas visitas de representantes del gobierno de EEUU, el imperialismo yanqui, a nuestro país en los últimos meses.

Aparte también, las preocupaciones de la Embajada con su monitoreo constante y sistemático de la situación política del país con la Operación “Lava Jato” y de la creciente revuelta popular, ya denunciado por la AND. Esta “preocupación” con la seguridad materializada en los acuerdos bilaterales y formación de personal, como el seminario efectuado los días 7 y 8 de junio pasado, en Recife, con el objetivo de “estrechar lazos de cooperación entre Estados Unidos y las instituciones de Seguridad Pública del Noreste de Brasil” son, en verdad, las apariencias que cubren los lazos de la semicolonialidad y de la subyugación nacional.

Bajo la firma de “seguridad” se esconde una pauta macabra que implica la intervención militar planificada por el Pentágono para invadir y derrocar al gobierno constitucionalmente electo de Venezuela, tras los fallidos intentos por derrocar a Chávez y posteriormente a su sucesor Maduro. Estos acontecimientos muestran las operaciones que componen el actual plan del imperialismo yanqui contra el pueblo venezolano y la soberanía nacional de este país.

Para empezar, el Comando Sur del Ejército de EEUU ha elaborado y ha venido aplicando el plan de desestabilización del gobierno de Venezuela, desde la época de Chávez y posteriormente con Maduro. Su contenido recupera todo el arsenal de maldades utilizado históricamente por los gringos para derrocar regímenes que guarden cualquier desacuerdo con la dominación imperialista y principalmente contra aquellos abiertamente opuestos a él.

Acto seguido viene la fase de articulación de los medios y de los agentes que, bajo el mando del ejército yanqui, llevarán a cabo el plan de intervención militar. Por tanto, según documentos del Comando Sur, crear un cerco de países en torno a Venezuela con Panamá, Colombia, Guyana, Brasil y Argentina, requiere acuerdos diplomáticos con la administración de dichos países, definidos en conversaciones reservadas con sus lacayos, tal como las que tuvieron lugar durante los viajes por Brasilia del vice-secretario de Estado y del vice-presidente yanqui.

El itinerario de viaje del vicepresidente incluyó el paso por Manaos, en donde probablemente se concentrará la atención del centro de operación y control de la ocupación en caso de una invasión a Venezuela por la frontera de Roraima. O en la construcción de campos de refugiados, para los cuales ya se han destinado un millón de dólares por el gobierno yanqui al presidente Temer.

Según el diario Folha de Sao Paulo, en una rueda de prensa tras el almuerzo en el Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil), el vice-presidente de EEUU agradeció los esfuerzos de Brasil y añadió más: “Gracias por el apoyo en la recepción de más de 50 mil venezolanos enfrentados al régimen de Maduro y por ser un aliado de EEUU”, dijo Pence, y agregó: “Por eso, hoy le digo a nuestro aliado Brasil: ha llegado la hora de que ustedes hagan más”.

En medio de la tragedia de los pueblos latino-americanos, el cinismo de los imperialistas yanquis no deja de ser cómico por el hecho de que los gringos cierren sus fronteras a los latino-americanos al tiempo que pagan a Brasil para abrir sus fronteras a la entrada de refugiados venezolanos.

Cuando hablan de hacer más, además de contar con el empleo de tropas y medios de guerra de las Fuerzas Armadas en la frontera y en la invasión, los yanquis insinúan la puesta en agenda del requisito de la cesión de la base de Alcántara, en el estado de Maranhão, para la instalación de una base militar de EEUU en territorio brasileño.

Tales exigencias explícitas o encubiertas que ensucian la soberanía y la independencia nacional, sólo pueden ser explicadas por la sumisión de un Estado decrépito a la política imperialista de subyugación nacional bajo una situación caótica. Prueba indiscutible de la necesidad de una Revolución Democrática, Agraria y Antiimperialista.

Traducido al español por Redspark
Fuente original en portugués:
ANovaDemocracia.com